En los últimos años,
pagar con tarjeta o móvil se ha vuelto la norma en tiendas, bares y restaurantes. Cada vez menos personas llevan efectivo encima, y muchos negocios han dejado de considerarlo imprescindible. La comodidad, la rapidez y la seguridad de los pagos digitales
han cambiado por completo la forma en la que consumimos a diario.
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