Como ha habido revuelo en Sevilla con la restauración de la Macarena , se apresuraron los comentaristas a hacer unas risas sobre el asunto. La España de la pandereta, y eso. Luego se ponen muy serios con las pinturas de Sijena ; no te digo ya la Mona Lisa. Se supone que la inclinación que los cofrades sienten por sus imágenes es una cosa descabellada, pero que millones de personas se vayan a tirar selfis con un cuadro mientras ponen labios que llaman de rusa, es respetable. Yo vi la Gioconda , de lejos entre el gentío y las pantallas, y rápidamente me escapé a naufragar en 'La balsa de La Medusa' de Géricault. Advierten entre ji, ji y ja,...
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