Al final, la banda del Tesla ha podido cantar victoria y la del Peugeot, también. La cumbre anual de la OTAN en La Haya ha terminado cediendo ante la exigencia del presidente Trump para que sus aliados aumenten la inversión en defensa del 2% al 5% del PIB. Con la eliminación de un pronombre indefinido, se ha conseguido salvar la apariencia de unanimidad. La declaración publicada tras la cita en La Haya afirma que «los aliados» –y no «todos los aliados» – asumen el nuevo objetivo de gasto. Esto es lo que pasa cuando se mezcla a gran escala corrupción y poder político. Trump, en su alarde de monetarizar la Casa Blanca, ha convertido el porcentaje de inversión en defensa...
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