Sólo diez horas de deliberaciones repartidas en tres de los cinco días habilitados al efecto han suficientes para que la mayoría progresista del Tribunal Constitucional, liderada por su presidente, Cándido Conde-Pumpido, respalde hoy la ley de amnistía en la que será sin duda una de las sentencias más trascendentales –y polémicas– no sólo de la historia del órgano de garantías, sino también de la democracia. Si para la investidura de Sánchez, condicionada a la aprobación de esta ley, fueron necesarios siete votos –los de Junts, con su líder fugado–, ahora serán los seis del llamado bloque progresista los que entregarán un cheque en blanco al Parlamento para que pueda legislar sobre todo aquello que la Constitución no prohíbe. Es, en...
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