Un objeto construido por el ser humano superará en 2026 la distancia de una jornada de luz por primera vez en la historia
Hito de la humanidad - Lanzada en 1977, la nave ha recorrido el sistema solar exterior, dejado atrás a los planetas gigantes y cruzado la heliopausa sin detenerse ni un instante desde su despegue original
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Salir de la Tierra no fue solo una hazaña técnica. Supuso también una redefinición completa del alcance humano, una forma de medir hasta dónde puede extenderse una civilización construida sobre cables, antenas y paneles solares. Con el paso de las décadas, esa distancia ha crecido tanto que ya no se mide en kilómetros ni en unidades astronómicas, sino en horas-luz. La expresión lejos ha dejado de referirse a un punto visible o alcanzable en un mapa. En 2026, la humanidad alcanzará una marca que ilustra con claridad esa idea.
Un viaje de casi medio siglo que nunca dejó de avanzar, aunque nadie pudiera verlo
Cerca de 50 años después de su lanzamiento, la sonda Voyager 1 superará los 25.900 millones de kilómetros de la Tierra y se convertirá en el primer objeto construido por humanos que alcanza una distancia equivalente a la que recorre la luz en un día.
Esa cifra no tiene traducción práctica en la vida diaria, pero representa una barrera simbólica dentro de la exploración espacial. Según los cálculos del simulador Eyes on the Solar System de la NASA, este hito se alcanzará el 15 de noviembre de 2026, aunque el cruce con respecto al Sol llegará semanas más tarde, el 28 de enero de 2027.
La nave salió de Florida en 1977 como parte de un programa doble junto a Voyager 2. A lo largo de su trayectoria, cruzó el sistema solar exterior, dejó atrás los planetas gigantes y rompió la frontera de la heliosfera, que marca el punto en el que termina la influencia directa del viento solar.
La NASA señala que en la actualidad está a unas 166 unidades astronómicas, una cifra que se traduce en algo más de 23 horas de retraso en la comunicación con la Tierra. En palabras de la agencia estadounidense: “La señal tarda 23 horas, 5 minutos y 36 segundos en llegar desde la Tierra a la nave”.
A esa velocidad, de unos 61.200 kilómetros por hora, a la Voyager aún le quedará más de un año de viaje para alcanzar la marca del día-luz completo. No obstante, cada minuto que pasa representa una ampliación del récord. En ningún momento desde su partida ha dejado de avanzar. Sigue recibiendo comandos desde los equipos de NASA, aunque se prevé que deje de tener energía suficiente para funcionar en algún momento de los primeros años de la década de 2030.
Más allá del día-luz aún queda una frontera que tardará decenas de milenios en cruzar
El impacto científico de su viaje ha sido considerable. Además de atravesar la heliopausa, Voyager 1 envió los primeros datos directos del espacio interestelar. Este entorno, donde ya no domina la presión del viento solar, se caracteriza por la presencia de partículas de alta energía y campos magnéticos ajenos al sistema solar.
Su travesía, sin embargo, no ha terminado. En declaraciones recogidas por la NASA, varios de sus especialistas apuntan que “aún no ha superado el límite del sistema solar si se considera que este se extiende hasta donde llega la gravedad del Sol”.
Ese punto teórico se encuentra mucho más lejos, en una región vinculada a la nube de Oort, donde la influencia gravitatoria del Sol deja de imponerse sobre los objetos del sistema. En este sentido, añaden: “Viajando a más de 56.000 kilómetros por hora, tardaría unos 40.000 años en recorrer dos años-luz hasta llegar a una zona donde el Sol ya no domina gravitatoriamente”.
El logro del día-luz, sin embargo, se produce antes. No es un destino, sino una forma de medir cuánto se ha alejado la tecnología humana de su punto de origen. Lo alcanzará sin rumbo definido, en línea recta, sin maniobras ni ajustes de trayectoria. Un movimiento constante que ilustra, mejor que cualquier mapa, lo que significa haber salido realmente de casa.