La temporada del Sanse ha sido un ejemplo de regularidad, madurez competitiva y crecimiento colectivo. Con un bloque joven pero ambicioso, el filial txuri urdin ha sabido navegar las dificultades de una Primera RFEF cada vez más exigente. La solidez defensiva, la capacidad para dominar con balón y la variedad de recursos ofensivos han sido algunas de las señas de identidad de un equipo que, bajo la dirección de Sergio Francisco y la ayuda de Iosu Rivas, ha sabido mantenerse fiel al estilo de juego de la Real Sociedad, pero adaptado al contexto competitivo de la categoría.
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