Le celebran mucho a Pedro Sánchez que siga vivo políticamente, pero a veces más vale tener una muerte honrosa que arrastrarse de esta manera. Vengo a escribir en contra de la supervivencia sanchista, que es la sublimación de lo perenne por cualquier método y que deja culturalmente nuestro país como unos zorros y sienta un precedente del que tardaremos siglos en librarnos. Sobrevivir por sobrevivir siempre fue de miserables, desde las trincheras de Verdún al 'El juego del calamar' o la Feria de San Isidro donde mueren los toros embistiendo. O por la puerta grande o por la de la enfermería, nos decíamos, y aquí se admiraba a tipos dispuestos a colgarse de los pitones. Había estadistas, y ahora tenemos...
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