Cuando hablamos de preparación para la Quebrantahuesos o cualquier otra marcha de fondo, la mayoría piensa horas encima del sillín y puertos. Pero
hay un factor que muchas veces se descuida en su preparación: la
resistencia muscular específica. Esta capacidad es la que
te permite seguir generando fuerza después de cinco horas de pedaleo, subir con cadencia estable tras 3.000 metros de desnivel, o responder en el Portalet aunque las piernas estén tocadas.
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