Robert Kubica (Cracovia, 1984) es ese ejemplo perfecto cuando tratas de buscar un talento extraordinario al que el destino le debía una. Para muchos es un piloto con un don al volante que muy pocos de su generación tenían.
Ganar con un BMW es algo que solo él logró en F1 y lo hizo en Canadá 2008, en el mismo GP donde el año anterior se destrozó la pierna en su peor accidente en el Gran Circo.
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