Y de repente, la UDC se pide una Facultad de Medicina. Este inesperado seísmo en el ecosistema universitario gallego ha encontrado esta semana una suerte de reconducción a través de una comisión que evaluará una mayor descentralización hacia Vigo y La Coruña del actual grado que imparte la USC. De este y otros temas se presta a hablar Román Rodríguez (Lalín, 1968), un conselleiro que tiene 'debilidad' por el exitoso modelo de la FP gallega. -¿Puede asegurar que en el medio plazo solo habrá una facultad de Medicina en Galicia? -Hay que definir qué es medio plazo. En todo caso, ahora mismo no existe ninguna propuesta. La universidad privada que ya existe en Galicia manifestó que no aspiraban a poner un grado de Medicina. -¿A que atribuye entonces el movimiento de la UDC? -Bueno, eso tendrá que explicarlo la propia UDC. Algunas de las cosas que estuvimos oyendo no nos casan muy bien con el espíritu de cooperación que siempre hubo. Quizás lo que se pretenda es generar un debate e intentar que la docencia en el CHUAC tenga más presencia. Si en algo ha destacado Galicia en los últimos años es por la capacidad de tomar las grandes decisiones de modo consensuado. Nos gustaría que así fuera. Hay una foto inicial donde de las cinco partes que firmamos el acuerdo de 2015, una no estaba de acuerdo. Y hay una segunda donde fuimos capaces de sentarnos y tener una visión conjunta para intentar avanzar en la descentralización y ser capaces de integrar todo en un único grado, todo el potencial docente, de infraestructuras y equipamientos que existe en Galicia para mejorar lo que ya tenemos. -¿Porque se habían incumplido los acuerdos de 2015? -Más que eso, avanzaron muy lento, por cuestiones que estoy seguro que no tienen que ver con los equipos rectorales. Más bien cuestiones de otros niveles, tanto educativos como hospitalarios, y no se avanzó a la velocidad que se pensaba. Es una responsabilidad, en este caso, de las universidades y creo que ahora van a caminar por la buena línea, pensando que lo que importa es tener una visión de país y una visión a largo plazo, no una cuestión concreta, de inmediatez concreta, que pueda generar divergencias. Sin duda se pudo haber avanzado más rápido y de un modo más eficaz. Pero dicho eso, el modelo propuesto, que está funcionando muy bien en el Cunqueiro, es el que se quiere llevar al CHUAC y ahí está el escollo a corto plazo que está generando estas divergencias. -¿Entiende las posiciones de los concellos de Vigo y La Coruña? -Esto es una cuestión, si se quiere, muy visceral y muy emocional. Diría Borges que somos incorregibles. Y como somos incorregibles, intentamos siempre arrimar el ascua a nuestra sardina y los poderes locales así lo hacen. Si nos manejáramos en esos parámetros estaríamos constantemente moviéndonos los marcos unos a otros. Más allá de pensar desde la perspectiva de un concello, hay que pensar en Galicia y en la mejor docencia sanitaria posible. A partir de ahí, hay mucha emoción, interés, tacticismo, política de corto alcance. El alcalde de Vigo lleva 15 años sin reivindicar ningún tipo de universidad y ahora es el más reivindicativo. La alcaldesa de La Coruña hace no mucho apadrinaba una universidad privada y ahora pide ampliar la pública. Estas cosas hay que entenderlas en sus ámbitos, pero la Xunta tiene visión de país. -¿Y entiende las posiciones de su partido en Vigo y La Coruña? -Contextualizado, insisto, en el ámbito político concreto. En todo caso, la postura del gobierno de Galicia y del PP las marca su presidente. Obviamente es la referencia que tenemos encima de la mesa. Y luego están los juegos constantes en cada sitio, y no solo de mi partido. -Este precedente que planteó la UDC reivindicando Medicina ¿puede extenderse a otras titulaciones? ¿Que se reclamen facultades de otros títulos? -Por supuesto que se puede, ¿por qué no? Vivimos en un país libre, donde cualquier institución puede decir lo que quiera dentro de los márgenes de la ley y que tenga lógica. Otra cosa es que se conceda. -Sin salir del ámbito universitario, ¿la Emilia Pardo Bazán va a acabar por materializarse? -Bueno, la Emilia Pardo Bazán tiene que cumplir los marcos legales y los procedimientos establecidos como cualquier otra. Lo que sabemos es que el Ministerio de Educación, a través de la Conferencia de Política Universitaria, tuvo un posicionamiento negativo. Y a partir de ahí, la Xunta también lo plantea. Así que la pregunta tendrán que responderla sus promotores. Pero hasta el momento, con los pasos dados y los informes conocidos, parece que de manera inmediata no van en esa línea. -Hablemos del e-Dixgal. Han avanzado que va a haber cambios, pero aun así hay anpas que siguen exigiendo el fin de las pantallas en clase. - Bueno, hay un debate social abierto. Todos los días tenemos diferentes informaciones a favor y en contra de las pantallas. Yo visito muchos centros educativos donde están muy contentos con el e-Dixgal y otros donde no. Es una herramienta más, es un instrumento más que la Xunta pone a disposición de los centros y las familias para avanzar en algo básico y fundamental como son las competencias digitales de los alumnos, con una perspectiva democratizadora, y puedan desenvolverse en el futuro en un mundo cada vez más digitalizado en base a las competencias adquiridas. Es un debate que está ahí, igual que el de si los niños deben tener un móvil a los once, doce o trece años. Y ahí son las familias los que los compran. Lo que hace e-Dixgal es un uso adecuado de ordenadores para que el niño pueda tener acceso a las enormes potencialidades de la tecnología desde la perspectiva del proceso de aprendizaje, pero también material tradicional como libros y cuadernos, en un modelo híbrido. -La Consellería sostiene que no ha caído el rendimiento académico de los estudiantes con e-Dixgal, pero otros estudios alertan de la pérdida de capacidades debido a las pantallas, como la atención. -Siempre hay estudios de cualquier tema a favor y en contra. Pero en Galicia hay evidencias. Desde 2011 empezó a desarrollarse de manera progresiva e-Dixgal, y llega a más de 600 centros. Y en este mismo periodo, cualquier variable cualitativa o cuantitativa que mida la calidad y la equidad del sistema educativo gallego mejoró. Un progreso constante y continuo que converge con la mejora en conocimientos y destrezas. Un dato. En 2009 en el informe Pisa estábamos por debajo de la media española en todas las variables. Hoy estamos en los puestos top en aspectos como creatividad, pensamiento creativo o ciencias. A partir de ahí podemos decir lo que queramos, pero las evidencias sostienen que ese proceso de mejora se vivió en paralelo a la implantación de e-Dixgal. Y con esto no quiero decir que sea un programa inamovible, porque es voluntario y son los centros los que deciden participar en él o no. -En las instrucciones de la Consellería para el próximo curso ha llamado la atención el concepto de 'neutralidade ideológica'. ¿A qué se refiere? -Lo que me sorprende en todo esto es que hubo una reacción casi visceral por parte de un concreto ámbito político. La neutralidad ideológica debe ser un principio básico en el sistema educativo, que por definición tiene que ser neutro desde la perspectiva ideológica. Me sorprende que haya esas reacciones tan contrarias. Neutralidad ideológica significa respetar los valores constitucionales, tener la capacidad de desarrollar pensamiento crítico, tener en cuenta la libertad de las personas y disponer de una visión amplia y crítica sobre los diferentes procesos, problemas y conflictos que existen en este mundo global. Es decir, elementos vertebrales de nuestra sociedad que nos permiten ser lo que somos. Posicionarse en contra exige una explicación. -¿Es incompatible la neutralidad ideológica con la libertad de enseñanza? -Deben ser absolutamente compatibles. Es decir, todos los derechos tienen siempre una limitación. La libertad de cátedra está también basada en un respeto al entorno. La neutralidad ideológica no cuestiona la libertad de cátedra. -Lengua. Sé que no es su competencia pero sí lo sería una eventual reforma del decreto de plurilingüismo en la educación. ¿La reversión de la caída del uso del gallego pasa por retocar el decreto? -Yo creo que el futuro del gallego no depende porque haya una asignatura más o menos en gallego o castellano . Yo soy galegofalante, convivo con entornos galegofalantes y castellanohablantes con total normalidad. Creo que la sociedad está muy por encima de estos debates tan de nicho. Es cierto que somos gallegos, tenemos una lengua propia, tenemos que dominarla, quererla y usarla, y tenemos los mecanismos para hacerlo. El sistema educativo es uno de estos mecanismos, y es su responsabilidad dotar a los alumnos de las competencias y destrezas necesarias para manejarse en las dos lenguas oficiales. Y lo está haciendo. Los datos comparativos de Galicia con otras Comunidades respecto a las competencias en las lenguas cooficiales son los mejores. Tenemos la experiencia donde hay sistemas inmersivos -por ejemplo en Cataluña-: en uso de catalán hay una caída más grande entre los jóvenes. Hay que poner datos encima de la mesa, dejarse de apriorismos ideológicos y reflexionar que una cosa son las competencias y otra el uso, que es una cosa mucho más global, compleja y con muchas más variables cuantitativas y cualitativas que el hecho de que haya una hora lectiva más o menos de una lengua u otra. -A la vista de las tasas de inserción laboral parece que la FP tuviera más futuro que la enseñanza universitaria... -Más que futuro yo diría más inmediatez. En FP tenemos la capacidad de hacer cosas en Galicia al margen de lo que dice el Ministerio, y tenemos un proyecto, tenemos capacidad de diseñar una línea de trabajo, de generar estrategias, de conectar con el mundo empresarial y favorecer todo lo relativo con la proximidad al mercado laboral. Sin embargo la universidad está muy condicionada por la normativa estatal, y creo que el Estado se equivoca radicalmente. La legislación actual es un problema estructural por la incapacidad de tener una visión de largo plazo que dificulta mucho el funcionamiento y la organización de las universidades. -No sé si esto habla bien de la FP o mal de la universidad. -Soy el responsable de ambas, así que no habla ni bien ni mal. Afortunadamente, la FP tiene en Galicia un elemento básico, que es el prestigio. Y para alcanzarlo hay una base: la confianza que se le da al mundo empresarial y a los sectores productivos, y eso genera una mayor convergencia, que estemos trabajando mano a mano. Es útil para el país, para cada alumno a nivel individual, y para esos sectores productivos. En 2009 había un 33% de empleabilidad de los alumnos, que eran la mitad que ahora. En estos quince años no solo duplicamos el alumnado, sino también las oportunidades para personas que quieren cualificarse y también para las empresas que quieren personal formado. El salto cualitativo es brutal. Hoy la empleabilidad es del 86% en los ciclos ordinarios y casi del 100% en las FP duales. Y acabamos de aprobar una FP acelerada, después de escuchar a las empresas decir que necesitan mano de obra cualificada. Vamos a crear una serie de módulos en ámbitos muy específicos que permitan formar muy rápido a este personal. Y si más adelante quiere realizar más módulos, podrá completar un ciclo. Y esto se mezcla con otras costas que estamos impulsando, como que profesionales de alta cualificación del mundo empresarial puedan participar en la FP, y queremos que haya mayores pasarelas con la universidad. -Caso Alfonso Villares. ¿Tiene una opinión formada? -Lo que me gustaría es que se resolviese lo antes posible por todas las partes implicadas. Y sobre todo que tengamos un poco de reflexión sobre esto. En muchas ocasiones tendemos a ver más la paja en el ojo ajeno que la viga en el propio por parte de los partidos políticos, y creo que aquí ojalá esto se resuelva lo más rápido posible para todos los actores implicados.