Cuando hace un año,
Carlos Sainz escogió la opción de Williams tras la llegada de Hamilton a Ferrari, nadie esperaba un rendimiento tan bueno de su coche en este inicio de curso. Ni el propio
Carlos. Le gustaba el proyecto, lo que veía, el liderazgo de
James Vowles y los detalles que le habían contado sobre sus planes de futuro, pero ni mucho menos pensaba empezar su andadura en este equipo con un coche que le podía permitir liderar la zona media.
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