El calor extremo representa un riesgo significativo para la salud de los niños y, en la provincia, cuando la escuela todavía no ha acabado, ya se están dando temperaturas cercanas a 35 grados. Los escolares pasan horas en los patios sin sombra, expuestos al sol, al cansancio e incluso a golpes de calor. Esta preocupación ha llevado a directores de colegios incluso a pedir replantear el calendario escolar y a reconocidos climatólogos, como Jorge Olcina, a recomendar finalizar las clases en mayo y comenzar a partir de la segunda quincena de septiembre.