Contentar a todo el mundo siempre es difícil. En el fútbol, especialmente. Y no digamos si se trata de una portería, en la que sólo cabe uno. Un central puede jugar de lateral, como es el caso de
Koundé y
Eric. Un extremo puede actuar de ‘nueve’, como lo hace con éxito
Ferran. Un interior con clase puede bajar a la base como pivote o subir a la mediapunta como
Pedri. Pero bajo palos sólo juega uno y generalmente los técnicos alternan poco a los guardametas. A lo sumo, les dan la Copa a los suplentes para mantenerlos en tensión y con una ilusión.
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