Las estupefacientes cualidades artísticas de José Antonio Morante Camacho, 'Morante de La Puebla' para el siglo, lo han convertido en un icono político, escrito sea en el sentido más puro del término. Cada acto o toma de posición del torero puede (y debe) considerarse como una intervención en el debate público, lo que él logra sin siquiera proponérselo, igual que un ilustre precursor suyo como Cassius Clay/Muhammad Ali, otro genio que convirtió en bella arte una actividad radicalmente –entiéndase el término en su acepción etimológica– violenta y que, desde el ring, fue un actor decisivo en la historia estadounidense en los años sesenta. Morante es un dandi marismeño cuyos demonios interiores se desatan en forma de melancolía, y no a...
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