Khirbet Qana planta cara a Kafr Kanna como el escenario del primer milagro de Jesús
Contradicen versión popular - Un grupo de investigadores ha documentado indicios materiales que vinculan el relato evangélico de las bodas de Caná con una aldea excavada al noroeste de Nazaret
Jesús se encontraba en una boda cuando interrumpió la celebración con un gesto que cambiaría el relato cristiano para siempre. Se acercó a los sirvientes, pidió que llenaran unas tinajas con agua y, según el Evangelio de Juan, las convirtió en vino.
Ese fue el primer milagro atribuido a su figura, realizado en una aldea llamada Caná de Galilea. Durante siglos, se ha creído que aquella Caná era la actual Kafr Kanna, pero nuevas excavaciones en un lugar menos transitado han agitado esa certeza.
Un lugar de culto escondido en una gruta podría cambiar lo que se creía sobre Caná
En el interior de una gruta excavada en la roca, a varios kilómetros al noroeste de Nazaret, los arqueólogos han identificado una estructura que fue utilizada como lugar de culto por los primeros cristianos. El complejo forma parte del yacimiento de Khirbet Qana, donde se ha desenterrado una red de cámaras subterráneas con signos claros de veneración religiosa.
Entre los elementos más destacados hay una especie de altar hecho con la tapa de un sarcófago, y justo encima, una repisa con restos de vasijas de piedra. Algunas de estas piezas, por su tamaño y disposición, coinciden con la descripción que hace el evangelio de los recipientes usados para la purificación ritual.
El responsable de los trabajos arqueológicos es Tom McCollough, que dirigió las excavaciones junto a un equipo vinculado al Centre College. En una entrevista con Pen News, el investigador explicó que las pruebas reunidas en el lugar encajan con las descripciones: “Los textos de los peregrinos que describen lo que hacían y veían cuando llegaban a Caná de Galilea coinciden mucho con lo que hemos expuesto como complejo de veneración”.
Khirbet Qana fue una aldea judía entre los siglos IV a. C. y IV d. C., y en la misma zona también se ha identificado un beit midrash de época romana y monedas del periodo macabeo. La presencia de estructuras de uso religioso judío, junto a evidencias posteriores del culto cristiano, ha reforzado la hipótesis de que esta aldea pudo ser el verdadero lugar en el que se desarrolló la boda mencionada en el evangelio. Algunos de los grafitis hallados en las paredes de la gruta incluyen cruces, nombres de peregrinos y referencias a Jesús en griego.
La historia de una confusión geográfica con siglos de tradición detrás
La identificación tradicional de Kafr Kanna como la Caná bíblica se remonta a la Edad Media. El hecho de que esté a solo cinco kilómetros de Nazaret, en una ruta más accesible para los viajeros, contribuyó a consolidar su estatus como punto de peregrinación. Sin embargo, según el arqueólogo James Tabor, esa elección puede haber estado guiada más por la accesibilidad que por los hechos históricos. Según su opinión, “lo que ocurre en la Edad Media es que los peregrinos quieren comodidad”.
A diferencia de Kafr Kanna, donde no se han encontrado restos de un asentamiento judío del periodo romano, Khirbet Qana conserva señales materiales que indican actividad judía y cristiana en las épocas correspondientes. En uno de los espacios excavados, los investigadores localizaron un estante sobre el altar con dos recipientes de piedra y espacio para otros cuatro.
McCollough explicó en un artículo en Biblical Archaeology Review que esa distribución se asemeja a la descripción bíblica: “Había espacio para otros cuatro. Seis tinajas de piedra habrían contenido el agua que Jesús transformó en vino”.
La disposición del espacio, el tipo de recipientes y los restos de actividad religiosa hacen de este sitio una de las propuestas más sólidas para identificar el lugar en el que, según el evangelio, Jesús protagonizó su primer acto milagroso. A esa valoración se suma la mención en el mismo evangelio de un discípulo llamado Natanael que era originario de Caná, lo que refuerza la idea de que se trataba de una aldea con cierto peso en la vida del entorno de Jesús.
Las implicaciones del hallazgo no se limitan a una cuestión arqueológica. Si se confirma que Khirbet Qana es la Caná del texto de Juan, la narrativa geográfica del cristianismo podría tener que reajustarse. Según McCollough, este conjunto de evidencias arqueológicas debería llevar a una nueva evaluación del valor histórico de las referencias a Caná en el evangelio.