El Real Círculo de la Amistad cuenta con 2.150 socios de número, a los que hay que añadir aquellos que lo son por parentesco, juveniles u honorarios. Hace unos meses tuvo que cerrarse el cupo de admisión y hay lista de espera. En total, esta institución nacida a mediados del siglo XIX, cuenta con 7.000 personas vinculadas. Nicolás de Bari Millán Cruz es su nuevo presidente , elegido por aclamación como única candidatura . Sustituye a Pedro López , de quien fue vicepresidente. El Círculo afronta un gran proceso de reformas e hitos en un viaje a través de las décadas sin perder su esencia. -¿Cuál fue su primer contacto con el Círculo de la Amistad? -La vinculación me vino a través de mi mujer, que ya era socia cuando nos casamos. Nos fuimos a vivir fuera. Y al volver a Córdoba nos dimos de alta. Hace ya más de 30 años. Aquí, ya con estabilidad y siendo subdelegado de Defensa, me invitó Federico Roca a formar parte de su equipo. Tras él, cuando presentó su candidatura Pedro López, también contó conmigo. -Es usted el sucesor de una saga de presidentes que se remonta al siglo XIX. -Tendría que contarlos, pero creo que soy el número 51. Hubo más presidencias porque algunos estuvieron a intervalos. -Supongo que ese legado le creará una responsabilidad. -La mayor responsabilidad en el Círculo es saber que tiene 171 años y que sigue vivo. -En ese sentido es una institución muy llamativa por duradera. -La clave está en que el Círculo ha sabido adaptarse a los tiempos. No es fácil en instituciones con tanto peso. -El Círculo se inauguró a mediados del siglo XIX, ¿qué queda hoy de aquella entidad y qué cree que el actual aporta respecto del primigenio? -Mantiene su esencia. La identidad del Círculo es la misma que la de hace 171 años y sus fines, definidos en el artículo 4 de nuestros estatutos, son los que eran: la actividad asociativa y la promoción de la cultura en Córdoba. De hecho, siguen manteniéndose muchas tradiciones desde su fundación. -¿Como cuáles? -Por ejemplo, aunque sea un detalle, los socios se refieren al Círculo como la casa, no como el club. También se sigue guardando luto cuando fallece un socio, cerrando una de las puertas. -¿Cómo le explicaría qué es el Círculo de la Amistad a alguien que no lo conociese? -Es un punto de encuentro de personas que comparten los fines asociativos de la casa y el interés por la cultura. Cuando el Círculo se unió al Liceo Artístico y Literario se completaron ambas piezas. -¿Cuáles serán las líneas principales de su mandato? -No partimos de cero. El camino está marcado. Lo que haremos es añadir y mejorar dentro de los objetivos fundamentales. Un eje es la atención al socio, es decir, la oferta de servicios para un socio de un siglo XXI ya avanzado, puesto que estamos en la mitad de la segunda década. El segundo pilar es el cultural, donde habrá una reorganización de la estructura y un elemento nuevo: las ciencias. Si nosotros entramos al liceo, las vidrieras que hay están dedicadas a las artes, las letras y las ciencias. Queremos articular la cultura en torno a esas tres áreas. Las artes y las letras han tenido hasta el momento una presencia destacada y, aunque hemos tocado las ciencias de forma aislada, nos gustaría potenciarlas a la altura de las otras dos. Junto a ello seguiremos una línea que ya iniciamos hace un par de años, y que consiste en desarrollar actividad cultural propia, además de las que acogemos. El patrimonio sería el tercer pilar. -En cuanto a esta última materia, se ha hablado de la reforma del Salón Liceo. -En este ámbito, hay un elemento fundamental: el plan director del estudio de Gabriel Rebollo. La restauración del Liceo es una de sus actuaciones más destacadas. No puedo adelantar mucho porque en breve tendremos ese plan. Tiene una envergadura enorme, porque hablamos del salón con sus vidrieras, lámparas, pinturas, puertas o paramentos. Y luego está el escenario, como segundo componente, incluidos camerinos, instalación eléctrica o audiovisuales. No sólo requiere un esfuerzo económico importante, sino hacerse por etapas, puesto que nos enfrentamos a un reto: la reforma ha de hacerse sin cerrarlo, ya que el Salón Liceo es el corazón de esta casa. -¿Qué más aspectos destacaría del plan director? -Quizá las soluciones propuestas para el último patio, llamado patio del frontón. Va a necesitar reformas importantes y acciones que le van a cambiar mucho los usos. -¿Cómo sigue el asunto de las instalaciones deportivas? -Firmamos hace tiempo un contrato de permuta por el que nosotros aportamos terrenos de Turruñuelos, donde estaban nuestras instalaciones deportivas y recibíamos una finca, que debía tener licencia de obras para construir el club deportivo. Ese camino administrativo se ha alargado años y debe estar a punto de concluir, aunque ponerle plazo nos lleva siempre a la decepción. Con Federico Roca se planteó un proyecto, pero hace tantos años que, llegado el momento, reconsideraremos si lo mantenemos tal y como se planteó. -El Círculo estuvo muy vinculado a los diarios en sus inicios, pero los tiempos han cambiado. Para tanta masa social, ¿cómo comunicar? -En materia de redes sociales, el Círculo está funcionando bastante bien. Por otra parte, el uso que se le da hoy día a una web ha cambiado bastante. Hablo de la web de una institución como ésta. La herramienta que ahora creemos más útil para la comunicación es una aplicación móvil. Nuestra idea es mantener la web para la información más estática y para las actualizaciones más diarias nos gustaría avanzar en la 'app' que ya tenemos.