Dos años después de echar a
Jasikevicius, el lituano es campeón de la
Euroliga con
Fenerbahçe mientras el
Barça cierra dos temporadas consecutivas en blanco. Es algo que no pasaba desde hace más de tres décadas. La gestión, pues, no podía ser peor. La apuesta por
Joan Peñarroya en el banquillo, eso sí, siempre tendrá el asterisco de las graves lesiones de
Laprovittola (fuera de combate desde octubre),
Metu (marzo),
Núñez (marzo) y las ausencias de
Vesely (desaparecido desde febrero). Con tantas bajas, el equipo ha sido irregular, ha competido en la mayoría de las ocasiones y, lógicamente, ha llegado sin oxígeno y con poca energía a final de temporada. Porque, además de los lesionados, el canterano italiano
Dame Sarr se fugó cuando más se le necesitaba. A perro flaco, todo han sido pulgas. Y solo faltó intentar repescar al empestado
Heurtel, al que la afición, las redes y la prensa obligaron a
Laporta a echar el freno.
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