El mundo nos pide más, más y más. Y a menudo uno siente que se ahoga. Pero solo pensar en la posibilidad de parar el ritmo vertiginoso en el que vivimos casi es un pecado. A pesar de que hemos vivido una pandemia que nos obligó a frenar en seco, los casos de ansiedad, de insomnio y de 'burnout' no han hecho más que crecer en estos años. Y la culpa de todo la tiene el estrés. De hecho, cuanto más se estudia el estrés más evidente resulta su relación con todas las enfermedades crónicas que existen. Uno puede alimentarse de forma saludable, hacer ejercicio a diario, dormir bien y hasta meditar, pero si no logra poner orden en su...
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