“El Open de Invierno me dejó muchos aprendizajes. A nivel interno me costó muchísimo gestionarlo”, confiesa
Emma Carrasco. “Estuve muy desmotivada y
no encontré la seguridad y la confianza”, cuenta. “Se juntó una competición post-Juegos, de prueba porque era la primera que nadaba con mis modalidades habituales después de París”, reflexiona. Porque ha pensado y mucho en los últimos meses, en el camino hacia un
Open de España de Palma de Mallorca en el que, a partir de este miércoles, busca confirmar en los próximos días su encarrilado pase para el Mundial de Singapur.
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