Quedaban siete segundos para el final del tiempo regular, el partido estaba empatado y el Barça disponía de un último ataque para buscar la victoria. Las cámaras de televisión se centraron en el tiempo muerto del Unicaja, donde
Ibon Navarro preparaba la última y decisiva defensa. El técnico vasco solo contemplaba una opción, que se la jugara
Kevin Punter, y eso es lo que sucedió.
Tyson Carter se le pegó como una lapa y logró forzar el fallo del crack del Barça. A la prórroga, primero, y a casa después.
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