Mientras las marcas deportivas se disputan el protagonismo en las estanterías con botas de fútbol que cambian de color, presentan cordones asimétricos o lucen patrones que parecen salidos de una pasarela, en la
Dani Jarque se ha gestado una pequeña revolución. Los alevines del
RCD Espanyol, campeones de
LaLiga Futures, han decidido decir “no” al culto de la apariencia. Lo han hecho de forma silenciosa pero rotunda: todos, sin excepción, han jugado el torneo con botas completamente negras. Sin logos visibles. Sin personalización. Sin artificios.
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