En los últimos tiempos, la manera en que se cometen delitos ha dado un giro importante.
Ya no hace falta salir a la calle ni recurrir a métodos tradicionales: basta con tener conexión a internet. Vivimos conectados las 24 horas, usamos el correo electrónico para casi todo y, sin darnos cuenta, hemos dejado abiertas muchas puertas por donde los delincuentes pueden colarse sin que apenas lo notemos.
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