Sostenibles hasta la muerte
¿Puede un funeral ser sostenible? Aunque durante décadas la relación entre el sector funerario y el medio ambiente ha pasado desapercibida, cada vez más ciudadanos y empresas se están replanteando cómo despedirse del mundo sin dejar una huella ecológica innecesaria. En pleno debate global sobre sostenibilidad, incluso el último adiós está cambiando. Hoy, Día Mundial del Medio Ambiente, el sector funerario se abre paso en el terreno de la innovación verde con alternativas que permiten despedirse de forma más consciente y respetuosa con el planeta.
El 52,5 % de los ciudadanos considera que los procesos de
entierro y cremación tienen un impacto ambiental significativo según el estudio
de Sigma Dos para el Observatorio de los Servicios Funerarios. Además, un 59,3
% cree que las empresas funerarias están comenzando a incorporar prácticas
sostenibles. Esa percepción está tomando forma en productos y servicios que
hasta hace pocos años eran impensables.
Así son los nuevos féretros
Los féretros tradicionales están dando paso a modelos fabricados con cartón reciclado y materiales compostables, que cumplen con la normativa sanitaria y reducen el uso de maderas tratadas y barnices tóxicos, especialmente en procesos de incineración. A ello se suma el avance en movilidad: muchas funerarias ya han electrificado sus flotas, incorporando vehículos eléctricos para realizar los traslados funerarios sin emisiones. Un gesto simbólico y coherente con los valores de quienes han apostado en vida por un estilo de vida sostenible.
España, tradicionalmente vinculada a la flor cortada en
ceremonias de despedida, también empieza a cambiar de paradigma. Las coronas
vivas con plantas en maceta, que los asistentes pueden llevarse y mantener en
casa, reducen el desperdicio y prolongan el significado del homenaje floral.
También crece la demanda de urnas biodegradables. Estas, al
ser enterradas, se integran en la tierra y pueden convertirse en sustrato para
el crecimiento de árboles o plantas, lo que permite que las cenizas regeneren
espacios naturales o bosques familiares.
El compromiso con la sostenibilidad ha llegado incluso al catering funerario. Cada vez es más habitual que se utilicen vajillas compostables o reutilizables en lugar de plásticos de un solo uso. Platos de cartón, cubiertos de madera y vasos de vidrio comienzan a ser la norma en muchas despedidas privadas, reduciendo el impacto de estas reuniones íntimas.
El auge de la planificación anticipada
Más allá de los cambios impulsados por las familias tras un
fallecimiento, una nueva tendencia está cobrando fuerza: la planificación del
propio funeral en vida. Personas con un fuerte compromiso ético y ecológico
dejan instrucciones claras para que su despedida esté alineada con sus valores.
En este contexto, surgen iniciativas como Pazy, una empresa
pionera en España que permite organizar y documentar en vida un funeral
sostenible. Su propuesta incluye alternativas como urnas biodegradables,
ataúdes reciclables, vehículos eléctricos y coronas vivas, bajo un modelo que
promueve la flexibilidad, la transparencia y el respeto medioambiental.
El funeral ecológico no es solo una tendencia: es la
respuesta a una conciencia social que no cesa al morir. En un momento en que
las decisiones personales impactan al planeta incluso después del último
aliento, despedirse sin dejar huella se convierte en un acto de amor duradero.
Hoy, decir adiós también puede significar sembrar algo nuevo.