La cosa pública, como otras muchas, se hace con palabras. La política, la buena política, participa de la perspectiva de la comunicación como relación social y cooperación entre personas, en su caso, encaminada hacia el logro del bien común. El lenguaje es uno de sus instrumentos más eficaces y el control sobre éste, objetivo prioritario del poder en todos los tiempos, aún más en la sociedad hiperconectada y mediática actual. El lenguaje representa, interpreta, comprende la realidad y el pensamiento e intervine, de manera relevante, en la configuración de la identidad personal y social. Puesto que organizan la percepción del mundo y sus avatares, las palabras tienen una fuerza indescriptible y puede ocurrir que se pretenda cambiar la realidad remplazando...
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