Las muertes de civiles durante la entrega de alimentos agudizaron las críticas internacionales. La ONU exige que el control de la ayuda vuelva a manos imparciales. La organización responsable de su distribución, respaldada por Israel y Estados Unidos, suspendió su reparto de alimentos tras una serie de tiroteos letales cerca de sus centros, que causaron más de 80 muertos en los ocho días de su funcionamiento