En el libro 'Canciones' que Federico García Lorca regaló a su amigo Vicente Aleixandre, hoy perdido, había una sencilla dedicatoria que rezaba: « Por fin en Velintonia ». Esta anécdota, recordaba ayer Alejandro Sanz, presidente de la asociación de amigos del poeta (AAVA), es la muestra perfecta de la importancia de una residencia que fue un hogar de «amistad, amor y poesía», el punto de encuentro de las mejores generaciones de escritores del siglo pasado. «No hay poeta que no visitara Velintonia », destacó Sanz sobre un hogar que, a partir de ahora, también podrán disfrutar «todos los españoles y cuantos nos visiten», subrayó ayer Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la región, en su visita a este bien que el...
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