Es imposible entender la consecución de la primera
Champions League de la historia del
PSG sin el desempeño de
Gianluigi Donnarumma. El portero italiano ha elevado claramente su nivel respecto a temporadas anteriores y ha aparecido en momentos clave. No tuvo que intervenir mucho en la final, pero fue héroe en la tanda de penaltis de octavos contra el
Liverpool y en cuartos ante el
Aston Villa, con intervenciones milagrosas. Por fin ha se ha convertido en el meta que tanto necesitaban los franceses.
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