No es una peluquera cualquiera. Tiene vocación comercial y empresarial. Por sus venas corren sensaciones de un viejo oficio: maquillaje, y cualquier tipo de tratamiento que mejore el aspecto de las personas, corte y trato del cabello incluidos. Le gustan las relaciones públicas, el contacto con la gente; cree que la autoestima es necesaria, como el aire. Apuesta por ofrecer tratos personalizados, exclusivos, a una clientela que se sienta en un cómodo sillón para mejorar sus cabellos o la apariencia física para, tal vez, aliviar parte de sus vidas. También colabora en ratos libres con sus experiencias en una revista de moda “TM by Theomoda”. Y en todo aquello que se le requiera. Es empresaria antes que peluquera. Una mujer solidaria.