Temperatura cercana a los 30º centígrados, anuncio de futura tormenta porque en París había imperado la lluvia y el frío en las jornadas iniciales, cuando oscureció realmente el día ya se había consumado prácticamente set y medio. Aparentemente, ni frío ni trabajo de madrugada, que son los enemigos peor considerados por
Carlos Alcaraz, que abomina de las sesiones nocturnas y apuesta por las diurnas.
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