Crimen organizado en México: cárteles reclutan jóvenes y niños a sus filas de red criminal
En México, el reclutamiento de menores por parte del crimen organizado representa una grave crisis social y de seguridad. Los cárteles utilizan múltiples vías para sumar niños y adolescentes a sus estructuras delictivas, aprovechando la pobreza, el abandono institucional y la impunidad.
Niños desde los seis años ya forman parte activa de grupos delictivos. Muchos son utilizados como halcones, sicarios o traficantes. El fenómeno no solo refleja el avance de las redes criminales, sino también la fragilidad del Estado para proteger a la infancia más vulnerable.
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Tácticas de reclutamiento: videojuegos, redes sociales y necesidad
Los cárteles mexicanos perfeccionaron sus métodos de captación infantil. Una de las formas más efectivas es el uso de videojuegos en línea como Free Fire, Call of Duty o Fortnite, donde miembros del crimen contactan a menores, establecen vínculos y les ofrecen dinero, estatus o pertenencia. También emplean plataformas como Facebook, WhatsApp o TikTok para atraer y convencer a los jóvenes.
La narrativa que presentan a los menores gira en torno al respeto, el poder y el acceso a una vida “mejor”. Prometen autos, armas, dinero y fama. En zonas marginadas, donde los niños enfrentan abandono familiar o ausencia escolar, esta promesa resulta efectiva. El Estado no ha logrado competir con estos incentivos, ni brindar alternativas reales a los menores en riesgo.
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¿Qué significan los “pollitos de colores” en los cárteles mexicanos?
Los cárteles se refieren a los menores reclutados como “pollitos de colores”. Esta denominación interna responde al hecho de que aún se encuentran “verdes” para matar, pero representan una inversión futura. En muchos casos, los niños pasan por entrenamientos que simulan escenarios reales de combate. Se les enseña a disparar, ocultarse, trasladar drogas o armas, y evitar a las autoridades.
Varios informes periodísticos, incluyendo investigaciones de Reuters y Aristegui Noticias, confirman que la edad promedio de reclutamiento disminuyó en los últimos años. Niños de primaria ya forman parte activa de operaciones delictivas en estados como Guerrero, Michoacán, Jalisco y Tamaulipas.
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Falta de respuesta estatal y consecuencias sociales en México
La impunidad que rodea el reclutamiento infantil en México es alarmante. Aunque el problema es conocido por autoridades estatales y federales, la respuesta ha sido insuficiente. No existe una política nacional robusta de prevención, y los marcos legales actuales no ofrecen protección efectiva a los menores involucrados.
Además, la estigmatización social y el encarcelamiento son respuestas comunes cuando un menor captado por el narco es detenido. En lugar de recibir apoyo psicológico, educación o reintegración, muchos terminan en centros penitenciarios sin diferenciación respecto a adultos.