Sería especialmente complicado ponernos de acuerdo, por motivos obvios, si tuviéramos que determinar
en qué ciudad de toda España viven las personas más feas del país. Por una cuestión de defender lo que es nuestro, nadie admitiría que los menos agraciados son quienes viven en su municipio. Pero para eso está la
Inteligencia Artificial.
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