Una vez se firmó el nuevo contrato de
Lamine,
Laporta respiró hondo. Su sonrisa y, sobre todo, sus gestos de alegría al salir de oficinas del
Camp Nou reflejaban una tremenda liberación. El presidente del
Barça tenía un tema muy caliente y lo supo resolver después de varios días en los que la nueva ficha de
Lamine llenaba todos los programas y periódicos y acaparaba toda la atención del mundo. Todo empezó en una entrevista de
Jan en TV3, cuando se mostró positivo sobre el asunto de la renovación, pero soltando a la vez frases inquietantes como “siempre hay que sufrir” o “esperemos que haya comprensión de las dos partes”.
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