La hazaña del Betis hasta la final –ya advertía Cavafis que lo importante es el camino y Kipling que el resultado es siempre impostor– puso un alto en los enchufes de la Faffe y los delirios de la fontanera del PSOE, en las sospechas y el maniobrerismo politiquero. Claro que también dejó algunas imágenes curiosas en Breslavia para el observador político. Allí estaba María Jesús Montero, que se saltó la sesión de control del Congreso para viajar. Nadie le organizó un dramita, como el que sí le montaron los partidos de izquierda en Andalucía a Juanma Moreno una semana antes al saberse que haría lo mismo, y nada menos que abandonando el Parlamento, un gesto de evidente dramatismo que debería...
Ver Más