Vive en una isla que no existe. Pero que tiene nombre. Nombre propio y sonoro: La Isla de Siltolá , con su cabo de la Mancha y sus playas que baña el océano de Platón. Una ínsula extraña creada por él mismo a la medida de los escritores y de los editores más exigentes. Pero sobre todo de los lectores. De los lectores, dice, que entienden la poesía como la más alta expresión del ser humano. Se escriba ésta en verso o en prosa; en forma de novela, de relato, de ensayo o de texto teatral. Lo de las ínsulas extrañas no es cosa ajena en el devenir humano y literario de Javier Sánchez Menéndez (Puerto Real, 1964), quien ya...
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