En una relación de pareja, no se trata de ganar. Se trata de entenderse. Sin embargo,
muchas veces caemos en la trampa del ego y creemos que tener la razón es más importante que cuidar el vínculo. Y esta necesidad constante de imponerse en una discusión puede acabar convirtiéndose en un veneno silencioso para la relación.
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