A pesar de la ofensiva diplomática desplegada , el Gobierno se quedó lejos de conseguir los apoyos suficientes para hacer oficial el catalán, el gallego y el euskera en la Unión Europea. Era una exigencia de Junts y esta vez el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares , se empleó a fondo. En el Ejecutivo llevaban días hablando de «optimismo» y este martes, a pesar del fracaso en Bruselas, la ministra portavoz, Pilar Alegría, quiso recalcar los «avances conseguidos». Todo a pesar de que muchos países mostraron claras reticencias y se negaron a votar. Finlandia y Suecia fueron los más claros desde el arranque de la reunión el martes por la mañana. Austria y Francia tampoco escondieron sus dudas...
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