Tras firmar otro sábado milagroso, Fernando Alonso se las prometía moderadamente felices. Salía sexto en un circuito, Mónaco, donde es casi imposible adelantar. Además, la nueva norma que obliga a hacer dos paradas en la histórica carrera del Principado se presentaba como una oportunidad de usar la estrategia para intentar equilibrar las enormes diferencias con las escuderías dominantes. Vamos, que el bicampeón mundial español se despertó este domingo con la ilusión de sumar los primeros puntos del Mundial. El sueño duró exactamente media carrera. Lo que tardó en certificar una vez más las carencias de su decadente equipo. En la vuelta 38 (de un total de 78), Alonso aparcó el penoso bólido verde en una escapatoria. El motor, que llevaba...
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