La puerta del avión se abrió como un telón traicionero, con los actores a medio camino entre la persona y el personaje, en esa tierra de nadie donde suceden las noticias y los realities y algunos construyen su casa sin licencia de obra. No sabemos si Emmanuel Macron estaba esquivando la bofetada de Brigitte como presidente o como marido, ni si luego le ofreció la mano para bajar las escaleras por el bien de su país o de su matrimonio. Lo que sí podemos sospechar es que ella la rechazó como mujer enfadada, y que se agarró a la barandilla con fuerza, tal vez pensando: la barandilla también me sujeta y no me da tantos problemas. Lo bueno es que...
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