Los focos están colocados y el vestuario espera colgado en sus perchas. La escenografía cobra vida entre canciones del grupo sueco ABBA y pasos de baile repetidos una y otra vez con entrega. En el aire se respira algo más que nervios, es ilusión. Este martes, el Teatro Arniches se llenará para ver "El sueño de Sofi", un musical protagonizado por veinte jóvenes con síndrome de Down que se suben por primera vez a un escenario profesional para contar, a su manera, una historia de amor, búsqueda e identidad. Pero también la suya, la historia de un grupo que rompe barreras con cada ensayo y con cada palabra memorizada.