El responsable del Sindicato de Trabajadores y Trabajadoras de Administración y Servicios de Castilla-La Mancha (STAS-CLM Intersindical), Gustavo Fabra, ha denunciado este lunes el incremento de altos cargos, personal de libre designación y eventuales en la Administración socialista de Emiliano García-Page, que casi se ha duplicado en un 50 por ciento en los últimos diez años, pasando de tener 918 personas a 1.305. «Un chiringuito, donde se coloca a gente afín, sin ningún tipo de requisitos, ni de filtro, y no se apuestas por perfiles independientes», ha denunciado en la rueda de prensa en la el STAS ha celebrado la sentencia que anula la creación en 2019 de 98 puestos de libre designación de la Junta de Comunidades. Así, según los datos del sindicato, en 2015, cuando Cospedal perdió el Gobierno de Castilla-La Mancha, la Administración regional tenía 87 altos cargos y, en 2025, diez años después, son 148, un incremento del 70%. Lo que más llama la atención, sin embargo, es el espectacular crecimiento del personal eventual, que se ha disparado de forma considerable, un 151% en estos años, pasando de 53 a 133 en 2025. Los puestos de libre designación también han crecido, pasando en esta década 778 a 1.024, un 32%. García-Page está construyendo, según ha dicho, « una pirámide invertida, reforzando la cúpula a costa de debilitar la base, con una dirección cada vez más política y menos profesional«. El objetivo, según ha afirmado el sindicalista, es conseguir »un control férreo de los puestos más estratégicos de la administración, mediante personal nombrado a dedo y pagado a precio de oro, mientras se subcontratan los puestos de gestión directa que dan servicios a la ciudadanía«. Y, mientras »no cubren las bajas, las vacantes ni las vacaciones«. Es lo que ha llamado »la cultura del puestecito, frente a la igualdad, mérito y capacidad en el acceso y la provisión de puestos y cargos públicos«. García-Page está convirtiendo el Gobierno regional en una «administración con muchos jefes, con sueldazados de más de 50.000 euros y pocos indios», con cargos de alto nivel, dejando vacíos los puestos donde se atiende a la ciudadanía, servicios que están privatizando. Fabra ha afirmado, por último, que «aquí no pasa nada, nadie dimite», en referencia al director general de la Fundación Pública, José Narváez y el consejero de Administraciones Públicas y Hacienda, Juan Alfonso Ruiz Molina. Y se ha preguntado cuál hubiera sido la reacción del PSOE «si esto hubiera pasado en la época de Cospedal».