Estos días atrás el esloveno
Primoz Roglic no se dejaba ver mucho, no estaba tan saltarín como lo pudieran estar algunos de sus rivales como
Bernal, Carapaz, Yates, Del Toro o Ayuso. Había quien pensaba que el esloveno lo tenía todo controlado y que simplemente se estaba reservando para la dureza extrema del
Giro de Italia en la última semana.
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