El espanyolismo se ha despertado este domingo
bajo la dulce resaca de saberse en Primera División un año más, pero extenuado y pasando todavía factura la brutal tensión sufrida el sábado. El e
quipo de Manolo González hizo los deberes y venció con mucho sufrimiento, el ADN del Espanyol que empieza ya a quemar, pues la grada no respiró tranquila hasta el minuto 82 cuando
Pere Milla hizo el 2-0 y ató la salvación. Jugando con fuego.
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