Educar a un hijo es uno de los grandes retos que debe afrontar cualquier padre o madre . Se trata de una tarea complicada y para la que no existen respuestas ni soluciones mágicas que nos ayuden a hacerlo de la mejor manera posible. Cada familia emplea sus propios métodos . Algunos pueden ser muy efectivos . Otros, en cambio, no tienen ningún efecto sobre el pequeño y, en algunos casos, se llega a conseguir un efecto totalmente contrario. A pesar de que no hay fórmulas milagrosos, los expertos sí destacan un claro error que cometen muchos progenitores en la crianza. Alfonso Navarro , psicólogo especializado en adolescentes, explica por qué los niños no hacen caso de los límites impuestos en casa y cuenta cómo poner remedio a este problema. Alfonso Navarro explica que si tus hijos no te hacen caso, «es posible que tus límites no estén funcionando» . «Puedo ayudarte a solucionarlo», señala. El psicólogo indica que el primer paso es tener clara la diferencia entre una norma y un límite . Así pues, la norma es lo que no se puede hacer y el límite es lo que pasa si sí que lo haces. «La norma es la velocidad máxima permitida, mientras que el límite es la multa que te llega si te saltas esa norma», aclara con un ejemplo más sencillo. El experto asegura que los padres fallan por tres motivos . En primer lugar, están aquellos que aplican muchas normas, pero luego no hay consecuencias . «Esos límiten no se cumplen», sostiene. El segundo caso se da en los progenitores que tienen muchas normas, pero cambian según las emociones . Por último, Alfonso menciona a los adultos que imponen un montón de castigos que son «desproporcionados a la conducta» . «Piensan que así van a generar más aprendizaje», declara. ¿Y cómo puede conseguir un padre o madre que sus hijos le hagan caso? Alfonso lo detalla: «Para que tus límites funcionen, debes ser claro y específico . Por ejemplo, si la consecuencia al no ordenar tu cuarto es que no hay videojuegos, la consecuencias al no ordenar es que no hay videojuegos. Y fin». El psicólogo subraya que el progenitor debe ser firme , «pero eso no significa ser agresivo». «Esto quiere decir que no se puede negociar un límite », avisa. «Si todo esto lo haces bien, verás como los límites se cumplen», confirma.