El aumento del gasto en defensa hasta el dos por ciento del producto interior bruto (PIB) para este mismo año, anunciado por Pedro Sánchez a bombo y platillo, que quién sabe si pudiera ser superior después de la cumbre de la OTAN de junio en La Haya, sumado al confeso atlantismo del presidente del Gobierno, suponen una sima entre el PSOE y sus socios en la presente legislatura. Tanto el de coalición, Sumar, como los aliados parlamentarios más escorados a la izquierda, Bildu, ERC y Podemos. No se trata de un escollo insalvable para seguir adelante y llegar a 2027. Si es que hay ya algo que pueda calificarse así para un Sánchez decidido a completar por primera vez en...
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