Fernando Alonso estaba "extremadamente feliz", sonriente, orgulloso de su clasificación en el
GP de Mónaco. La adrenalina que sintió en sus vueltas de 'qualy', especialmente en la Q3, teniendo que atacar al máximo entre muros, con un coche que, pese a la mejora, sigue sin darle la confianza que necesitaba en la siempre 'qualy' de Mónaco, le hacía sentirse mejor que nunca tras terminar 7º con un monoplaza que, tan solo dos días antes, pensaba que lo tendría complicado para estar entre los 10 mejores.
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