Ya ha llovido, más si cabe en Galicia, desde que
Guidetti desperdició una clara ocasión de gol en
Old Trafford que pudo meter al
Celta en la final de la
Europa League de la temporada 2016/17. Concretamente, fue el 11 de mayo de hace ahora ocho años cuando esa espina quedó clavada en el corazón de todo
Vigo, pero la herida resultante se ha ido curando a lo largo de la presente temporada y quedó definitivamente cicatrizada este sábado, cuando el
Celta, con remontada incluida en
Getafe (1-2), selló su billete para regresar a las competiciones continentales. Con
Claudio Giráldez, un técnico de la casa que siente el color celeste como el que más, y con una plantilla plagada de futbolistas surgidos de
A Madroa, el
Celta vuelve a la
Europa League por la puerta grande y será junto al
Real Betis uno de los dos representantes españoles en dicho torneo la próxima temporada.
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