Quienes viven en Sevilla o la visitan durante el buen tiempo saben que no hace falta recorrer muchos kilómetros para toparse con
rincones de naturaleza que parecen sacados de una película. Y uno de ellos está a solo un cuarto de hora en coche de la capital andaluza. Se trata de un espacio donde el silencio, los paisajes y el agua se funden para regalar una experiencia perfecta para un plan de domingo.
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