Han pasado 11 meses y un día desde que el
Espanyol certificó su regreso a Primera tras imponerse al
Oviedo en una final del playoff de ascenso no acto para cardíacos. Fue en un
RCDE Stadium lleno hasta la bandera en el que este sábado (18.30 horas), de nuevo habiéndose colgado el cartel de ‘no hay billetes’, se vivirá una nueva final que pondrá a prueba los corazones del espanyolismo y que, para bien o para mal, a buen seguro pasará para siempre a la historia del club. A diferencia de lo que sucedió ante el
Oviedo, en esta ocasión el rival no se juega nada más allá de la honra. La
UD Las Palmas, siendo ya equipo de Segunda división, será quién, en cierto modo, decida si el
Espanyol le acompaña o no en ese oscuro camino hacia el infierno. No obstante, en realidad depende de sí mismo el conjunto blanquiazul, que sabe que si logra el triunfo que se le ha resistido en los últimos seis partidos certificará la permanencia sin tener que mirar a lo que suceda en
Butarque. Allí jugará el
Leganés, que para salvarse necesita ganar al
Valladolid y que el
Espanyol no lo haga frente a
Las Palmas.
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