A poco más de una hora de Valencia, en el municipio de Quesa, se encuentra uno de los enclaves naturales más tranquilos y desconocidos de la zona. Rodeados de montañas y vegetación mediterránea,
los Charcos de Quesa forman un espectacular conjunto de piscinas naturales, ideales para una escapada refrescante cuando las temperaturas empiezan a subir.
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