El aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas está siendo foco de todas las miradas en estos últimos meses por la presencia de personas sin techo que pernoctan allí y que han convertido las instalaciones en su refugio. Se estima que pueden llegar a ser entre 300 y 500 los protagonistas de esta situación , que choca a los viajeros que pasan a diario por allí y que ha abierto un profundo debate entre las instituciones públicas. Los medios, nacionales e internacionales , han puesto la mirada en la problemática y ello ha permitido conocer, esta misma semana, historias rompedoras y con final feliz como el de Salva , un joven que a principios de semana fue entrevistado en Antena 3 por ser uno de los muchos de los que se veía obligado a dormir en el aeropuerto, y que tras pedir ayuda desesperada, acaba la semana lejos de allí y con un nuevo empleo. «Pido que no se nos trate como a bestias», lamentó en la pequeña pantalla. El joven de 28 años, productor musical y DJ, llevaba más de tres años malviviendo en la terminal 1 de Barajas, desde que el Covid cambió su vida y empleo. A raíz de una entrevista en 'Espejo Público', en la que le preguntaron entre otras cosas de qué podía llegar a trabajar, acabó consiguiendo empleo como camarero de hotel en Asturias. En su primera aparición televisiva, de hecho, explicó cómo, en un primer momento, encontró en Barajas «un sitio con luz, 24 horas con focos, videovigilancia, seguridad y rondas de policías» y la cosa se complicó . Ha llegado a ver violencia y apuñalamientos pero eso no quita que se haya quedado con las cosas buenas de su difícil experiencia, como las amistades que ha hecho, «tanto de trabajadores como de gente de la calle», y la ayuda que ha recibido. Salva, por el que 'Espejo Público' recibió muchas llamadas con ofertas de trabajo, acabó viajando en bus a Asturias el miércoles y este jueves vivió su primer día de su nueva vida, como camarero de pisos y limpiando habitaciones en un hotel en Peñamellera Baja en el que le costean la comida y el alojamiento. «Gracias a esta oportunidad», comentaba emocionado a las cámaras dos días después, destacando que desde el primer momento le estaban tratando «como uno más de la familia ». «No es la primera vez que hace esto», explicó Salva de Fernando, el dueño del hotel. El joven madrileño remarcó que incluso personal de seguridad de Barajas le mandó mensajes dándole la enhorabuena y que «nunca olvidaré» la ayuda recibida. Tampoco la emoción al instalarse en su nueva habitación, con vistas al río, o al probar su primera fabada. Además, Salva se rompió al recordar que en Barajas seguía mucha gente malviviendo. «Gente con 70 o 80 años... ¿qué va a hacer esa gente?», lamentaba el joven. El DJ hablaba en especial de Christian, que fue quien tuvo a su lado en los últimos dos años durmiendo en el aeropuerto. «Ayudarlo porque él lo merece. Su historia es muy dura y más dura que la mía», recordaba muy triste. Con todo, su mensaje va para todos sus compañeros de Barajas, para quienes sigue exigiendo para ellos más ayuda porque, insiste casi a gritos, « hay gente que lo merece ».